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Quien soy...? Extra!!! los mejores buscadores de la red en una sóla página; encuentra lo que buscas. INTRODUCCIÓN. La presente página pretende ser un breve estudio introductorio tratando de plantear las principales ventajas y desventajas, de el libro en la era electrónica ya que con la invención de este nuevo formato o soporte de información (el e-Book) no sólo existe la preocupación de replantearnos el estudio del fenómeno bibliotecario en un entorno de redes de comunicación y de documentos en línea, ya que el uso de documentos digitales obliga a la necesidad de innovar la presencia social de la biblioteca como "institución", así como también generar propuestas para que el papel del Bibliotecólogo actual pueda sin problemas integrarse a la sociedad y su nuevo concepto de biblioteca; como también de sus nuevos soportes, tratando de brindar unos objetivos acordé a los tiempos que vivimos y sin olvidar que aún a pesar de todas las transformaciones que la Biblioteca y el Bibliotecólogo tengan que sufrir en su estrucutura y formación; no habrá de olvidarse que siempre tendrán que adecuarse nuestros compromisos como son: el de organizar, preservar y difundir el conocimiento teniendo que agregarse otros, pero manteniendo las bases fundamentales que la biblioteca ha tenido desde sus orígenes. Aún a pesar de las creencias, conflictos y comentarios que los más románticos y la nostalgia prematura que puedan llegar a experimentar hacia los libros tradicionales que en el futuro serán sustituidos por el formato electrónico y por otra parte, para sus apasionados defensores, el e-Book traerá una revolución del conocimiento a lo que ocurrió con la imprenta que ayudó a vencer las barreras educativas. Pero los detractores de la (¿vieja?) utopía en la aldea global denuncian que tal vez la digitalización del saber no haga sino dificultar más el acceso de los medios económicos o no dominan el manejo de la tecnología y tomando en cuenta que las anteriores suposiciones puedan ser ciertas ó no, resulta inevitable la transformación tecnológica que estamos presenciando y en lugar de seguir perdiendo el tiempo en estos cuestionamientos sería hora de abordar con más seriedad el fenómeno y proponer algo para evitar que pueda surgir un caos, a este respecto surge el presente, como una inquietud de no olvidar que el libro como tradicionalmente se conoce aún han de tener que convivir por algunos años todavía con su hermano-hijo el e-Book, entonces sentemos las bases sobre las cuales habrá de posarse este nuevo formato en la sociedad con éxito y sin problemas, tratando de aprovechar para ello la experiencia que la escritura en papel, la Biblioteca, la imprenta y la industria del libro nos han proporcionado por tantos años, así de esta manera no desechar por la borda los hombros de gigante por los cuales actualmente nos elevamos y evitarnos la pena de tener que resolver la problemática desde cero. Una vez más, la ficción salta a la realidad en esta época de avances tecnológicos. Los libros electrónicos sustituyen el formato del papel por el soporte digital: CD-ROM, Internet y los nuevos lectores especializados, capaces de almacenar más de 1,000 títulos en el espacio de un libro tradicional. El término e-Book, contracción en inglés de " libro electrónico ", aún está por definirse. Su nacimiento reciente y, por el momento, se utiliza de manera indistinta para referirse a los contenidos digitalizados (versión virtual de una publicación) y los soportes electrónicos para su lectura (PC, portátil, palm top, PDA, o lector electrónico especializado "Dedicated e-Book Reader"). Para sus defensores, las ventajas de los libros electrónicos son interminables. En lo que a los editores respecta son, sobre todo, más baratos: imaginen el ahorro en papel, impresión, taller gráfico, distribución, etc. Sin embargo, para que la expansión del mercado repercuta en beneficios económicos, al punto muy delicado de que los vendedores han de preocuparse por la protección de los derechos de autor. Para el usuario, el principal valor extra del e-Book radica en que un solo soporte-libro se puede guardar una biblioteca entera; además de otras ventajas como la de adquisición inmediata del título deseado a través de la Red. Al igual que con Internet y otras innovaciones tecnológicas recientes, Estados Unidos va al frente en investigación y desarrollo en el terreno del e-Book; de ese país procede el Standard para el formato de libros digitales, bajo la dirección del NIST, dependiente del gobierno, así como las primeras empresas distribuidoras de libros electrónicos. La primera conferencia acerca de libros electrónicos se celebró en 1998, también en Estados Unidos, organizada por el NIST. Las bases técnicas ya están creadas, ahora llega el momento de ponerlas en práctica, perfeccionarlas y prestar atención a los contenidos. Van encaminadas a hacer más cómoda y popular su utilización: abaratamiento, disminución de peso, texto convertible a audio y otros idiomas, funciones de agenda personal, aparatos a prueba de agua y más. Los avances en inteligencia artificial y agentes virtuales nos proporcionarán bibliotecarios personales que tal vez puedan ayudarnos navegar en la inmensa biblioteca en la que pronto se convertirá Internet. Queda también para el futuro la evaluación de consecuencias de esta supuesta revolución editorial. Con el uso de las tecnologías de la información y las telecomunicaciones para resolver distintos problemas de la organización documental, aparecieron productos y procesos inéditos en el campo de los servicios bibliotecarios, que vinculan los conceptos clásicos de la organización documental a los conceptos y procesos tecnológicos, de las que se derivan. La utilización de los conocimientos propios de las tecnologías de la información en el campo de la producción y organización documental ha creado su propio bagaje de términos y conceptos, es el caso de libro electrónico, biblioteca electrónica, biblioteca virtual, biblioteca digital, cuyo significado ya no forma parte de los conocimientos clásicos sobre el libro y la biblioteca. Nos interesa señalar la dependencia de una sociedad acostumbrada a encontrar información en el marco de una página y que ahora llamada a moverse cada vez más en el marco de la pantalla de un monitor de computadora. los nuevos navegantes han recorrido durante 500 años hasta llegar a la orilla de una cultura del libro, en donde la información se hojeaba. Y ahora, para iniciar las primeras siglaturas, tienen que abandonar sus hábitos librescos y habituarse el espacio de una pantalla. Antonio R, de la Heras. Por ejemplo, al decir libro electrónico se nombró un producto tecnológico cuyas características ya no aluden a los significados de libro impreso, únicamente se refieren a algunas de sus cualidades, sobre todo aquellas relativas a los conocimientos para conservar, estructurar y sistematizar enunciados textuales. Fuera de estos elementos, un libro electrónico guarda escasos vínculos con conceptos, ideología y formas de vida construidas en torno al libro impreso. Tampoco podemos considerar que la simple acción de digitalizar un libro impreso produzca un libro electrónico, en todo caso obtendremos una versión digital de un libro de impreso, pero no un libro electrónico. Para obtener un libro electrónico es indispensable que su diseño y construcción se realice conforme a las posibilidades que determina la tecnología y permita facilitar el proceso electrónico de los textos, datos e información del libro electrónico en cuestión. Los nuevos soportes y formatos promete nuevas y enriquecedora posibilidades en el mundo de los contenidos, tanto en la fase creativa como a la hora de la lectura multimedia. Los libros electrónicos pueden beneficiarse, por ejemplo, del hipertexto, que conecta a la información casi sin límites. Al hacer clic sobre determinada zona del texto, podemos enlazar la bibliografía, biografía y notas del autor, contextualizaciones varias, etc.; además, las ilustraciones se convierten en complementos sin el costo adicional que suponía su impresión en papel. Los enlaces entre contenidos, opcionales para el lector, expanden el acto de la lectura, siempre que estén bien diseñadas las estructuras y se sortee el peligro de perderse en marañas de información. Así, al leer por ejemplo una novela de extraterrestres, sería posible conectar con el sitio web de determinado grupo de investigación, la NASA, otros libros, fotos de diversa procedencia, un diccionario de términos hiperespaciales, películas relacionadas, un museo del ovni, de la prensa acerca de avistamientos, etc. Esto, aunque desde el punto de vista técnico ya es posible, no es todavía una realidad. Tal vez hay que esperar a que la parte de innovaciones técnicas deje más tiempo para los avances en contenidos. (Sin olvidar un impedimento ineludible; por lo general los escritores de libros no son expertos en textos electrónicos ni en lenguajes de Internet.)

 

Webmaster: efloresharo@yahoo.com.mx Última actualización 19 de Octubre del 2001. Copyright 2001. Todos los derechos reservados. Erickson. |